12 películas revolucionarias en los 90 que hoy han quedado obsoletas

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Los cinturones de tachuelas. El Candy Crush. La música de Muse. Todos los bastiones culturales parecen muy modernos hasta que dejan de serlo. Y lo mismo pasa con los valores, la ideología y las revoluciones. Estos filmes tienen dos cosas que común: que siguen molando como el primer día y que, sin embargo, su condición de obras transgresoras resulta hoy entrañable como un tigre adoptado por una camada de gatitos. Regresar a ellas demuestra que el mundo, le pese a quien le pese, solo avanza hacia adelante. Aunque a veces no lo parezca.

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https://elpais.com/elpais/2018/10/16/album/1539702882_697373.html

¿Por qué hemos acabado viviendo el ‘El show de Truman’?

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Truman Burbank es el protagonista involuntario e inconsciente del programa de televisión más popular del planeta. El show de Truman (el programa) retransmite su vida 24 horas al día, 7 días a la semana sin su conocimiento ni, por tanto, su consentimiento: él no sabe que su vida está producida, grabada desde miles de cámaras -colocadas en colgantes, sacapuntas eléctricos o el panel de su coche- y protagonizada por actores que se comportan como cariñosas telepromociones humanas. El show de Truman (la película) retrata el despertar emocional, intelectual y, en última instancia, existencial de Truman al descubrir que su propia vida ha sido una pantomima.

En una escena de la película Truman habla con el espejo de su baño, dibuja un traje de astronauta en él y se concede una fantasía interestelar en el planeta Trumania antes de salir a desayunar. Los realizadores del programa están inquietos. ¿Se ha caído Truman del guindo? ¿Se ha dado cuenta de que le estamos mirando y está hablándole a la audiencia? ¿Por qué demonios iba a posar en un lugar tan íntimo como el baño?

Veinte años después, millones de seres humanos se han hecho una foto en su baño. Al fin y al cabo, es el lugar de la casa donde la luz es más favorecedora y el único donde aparecer semidesnudo puede parecer una casualidad. Cuando se estrenó la película en 1998, generó una reflexión social en torno a quién querría ver la vida cotidiana de una persona y quién querría exponer su vida ante millones de desconocidos. La respuesta, en ambos casos, ha resultado ser “todo el mundo”.

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