¿Por qué hemos acabado viviendo el ‘El show de Truman’?

el_show_de_truman_3553_863x584.jpg

Truman Burbank es el protagonista involuntario e inconsciente del programa de televisión más popular del planeta. El show de Truman (el programa) retransmite su vida 24 horas al día, 7 días a la semana sin su conocimiento ni, por tanto, su consentimiento: él no sabe que su vida está producida, grabada desde miles de cámaras -colocadas en colgantes, sacapuntas eléctricos o el panel de su coche- y protagonizada por actores que se comportan como cariñosas telepromociones humanas. El show de Truman (la película) retrata el despertar emocional, intelectual y, en última instancia, existencial de Truman al descubrir que su propia vida ha sido una pantomima.

En una escena de la película Truman habla con el espejo de su baño, dibuja un traje de astronauta en él y se concede una fantasía interestelar en el planeta Trumania antes de salir a desayunar. Los realizadores del programa están inquietos. ¿Se ha caído Truman del guindo? ¿Se ha dado cuenta de que le estamos mirando y está hablándole a la audiencia? ¿Por qué demonios iba a posar en un lugar tan íntimo como el baño?

Veinte años después, millones de seres humanos se han hecho una foto en su baño. Al fin y al cabo, es el lugar de la casa donde la luz es más favorecedora y el único donde aparecer semidesnudo puede parecer una casualidad. Cuando se estrenó la película en 1998, generó una reflexión social en torno a quién querría ver la vida cotidiana de una persona y quién querría exponer su vida ante millones de desconocidos. La respuesta, en ambos casos, ha resultado ser “todo el mundo”.

[seguir leyendo]
http://www.revistavanityfair.es/actualidad/cine/articulos/el-show-de-truman-jim-carrey-ed-harris-peter-weir-baudrillard-erik-vidal/31494

El descenso a la locura salvó a Jim Carrey

jim_carrey_durante_el_estreno_de_jim_andy_en_el_festival_de_venecia_4292_863x647.jpg

La anécdota del cheque de 10 millones de dólares forma ya parte de la mitología de Hollywood, porque Jim Carrey la ha debido contar unas 10 millones de veces. En el documental Jim & Andy la historia reflota en el formato más noventero posible: un clip del actor contándosela a Oprah Winfrey. Cuando era un aspirante a estrella, Carrey se extendió a sí mismo un cheque por valor de 10 millones de dólares en concepto de “servicios interpretativos prestados” y se dio a sí mismo un plazo de 10 años para materializarlo. Tres semanas después del estreno de La máscara, su padre falleció y Carrey metió el cheque en el bolsillo interior de su americana antes de cerrar el féretro. Se trata del sueño americano™ en su estado más inmaculado: si deseas algo con todas tus fuerzas, lo vas a conseguir.

[seguir leyendo]
http://www.revistavanityfair.es/actualidad/cine/articulos/jim-carrey-jim-andy-man-on-the-moon-andy-kaufman/27364