Auge, caída y resurrección de Neve Campbell

neve campbell

En su camerino había flores secas, olía a incienso, se bebía té de hierbas y sonaba música celta. Ante la cámara, expresaba sus emociones tensando o relajando la mandíbula. Hay pocas cosas más noventeras que Neve Campbell (Ontario, 1973), quien fuera ídolo tanto de la Generación X y su angustia existencial (en Scream no gritaba ni una sola vez y cuanto más sonreía en la serie Cinco en familia más tristes parecían sus ojos) como de la Generación 90210 y su materialismo aspiracional: en Jóvenes y brujas utilizaba sus poderes mágicos para mejorar su aspecto y en Juegos salvajes se volvía mala poniéndose mechas rojas. El triunfo de Neve Campbell, el producto, fue que el público sentía que ella sería su mejor amiga, una novia perfecta y hasta la vecina adecuada para dejarle una copia de las llaves.

[seguir leyendo]
https://www.revistavanityfair.es/la-revista/articulos/auge-caida-y-resurreccion-de-neve-campbell/33897

Nicolas Cage: la retirada de un mito

nicolas.jpg

La próxima película de Nicolas Cage (California, 1964) podría ser la última, aunque él lleva 35 años interpretando cada papel como si fuera el último. El apodado Jimmy Stewart marciano personificó esa reflexión popular de que “quien a los 20 años no es revolucionario no tiene corazón y quien lo sigue siendo a los 40 no tiene cabeza”. Lo hizo cuando en 1995 ganó un Oscar por Leaving Las Vegas y decidió estrangular su carrera anterior de actor de arte y ensayo al servicio de genios locos como su tío Coppola (La ley de la calle), los Coen (Arizona Baby) o Lynch (Corazón salvaje).

La antiestrella que se había arrancado cuatro muelas para sentir el dolor de los soldados en Vietnam (Birdy) y se había comido una cucaracha cuando el guion indicaba que ingiriera un huevo duro (Besos de vampiro) mutó en producto pirotécnico al por mayor.

[seguir leyendo]
https://elpais.com/elpais/2018/06/04/icon/1528117419_949304.html

El día que el terror saltó a la pista: el apuntalamiento de Monica Seles

1524132924_538539_1524585968_noticia_normal_recorte1.jpg

Los cuartos de final del Abierto de Alemania, celebrado hace ahora 25 años, no deberían haber pasado a la historia. Se trataba de un escalón previo a Roland Garros y Monica Seles (Novi Sad, Serbia, 1973), la tenista que llevaba 178 semanas en el número 1 del mundo, iba ganando a la búlgara Magdalena Maleeva por 6-4 y 4-3. Su victoria parecía un trámite sin contratiempos hasta que el partido se convirtió en un relato de terror: durante un descanso, Seles fue apuñalada en la espalda.

Ante el desconcierto y el horror de los 7.000 espectadores presentes, la tenista se levantó, se llevó la mano al hombro, dio varios pasos y se desplomó en la arcilla. Su oponente, Maleeva, lloraba mientras aún sostenía su botella de agua. Los testigos aseguraron que el agresor iba borracho, algunos especularon con motivaciones políticas (Seles pertenecía a una minoría húngara de Serbia, en plena guerra con Yugoslavia, y llevaba dos años recibiendo amenazas por carta). Pero aquel lunático tenía un solo objetivo: neutralizar a Seles para que su ídolo, Steffi Graf, volviese a ser la mejor tenista del mundo.

[seguir leyendo]
https://elpais.com/elpais/2018/04/19/icon/1524132924_538539.html